Te cuento cómo llegué a la cosmética natural y por qué me parece transformador elegirla, sobre todo, en etapas vitales tan importantes como el embarazo.
Desde que tengo memoria la conciencia ecológica está presente en mí. De chica quería ser activista de Greenpeace (je!): me imaginaba en el medio del océano frente a los buques pesqueros defendiendo a las ballenas. Mi encuentro con la biocosmética fue mucho después, pero también se unió a una memoria afectiva muy fuerte.
Vamos desde el principio. Como a vos quizás te pase, y a muchísimas personas, lo primero que me replanteé en mi vida adulta fue la alimentación. Agrotóxicos, ultraprocesados: cómo la industria alimentaria nos ha enganchado en su maquinaria adictiva. Eso se fue expandiendo a todas la áreas de mi vida, incluida la cosmética, que ya estaba muy presente en mi vida.
Porque, claaaro, ¡nada nace de un repollo! Mi abuela materna, Elsa, era cosmetóloga y mi vínculo con las cremas y el cuidado de la piel son un hábito desde que soy pequeña. Ella me enseñó mucho de lo que hoy sé –y el amor de sus manos en mi cara y el olor a lavanda de su gabinete están conmigo siempre.

(Acá estoy en sus brazos ♥ Miren, por favor, lo que es la piel lozana increíble de esta mujer)
Entonces, empezar a consumir cosmética natural fue un viaje: me enamoré de las texturas, de los olores, flasheaba con que en ese pote había plantas. Y volvió de alguna manera ese olor puro a lavanda.
Cuando nació mi nena, Eleonora, me encontré con que no conseguía NINGÚN producto para bebés que sea bio, al menos en Paraná y la zona, y de manera accesible. Además, la mayoría de los productos de farmacia le irritaban mucho la piel. Yo estaba cursando 5to año de Medicina y no logré maternar y estudiar. Pero tampoco podía estar sin hacer "nada"... El papá de Ele me empezó a pinchar para estudiar cosmética natural. Veía mi amor por las cremas, por la naturaleza, por la ecología, por la medicina.
Y así fue como empecé este camino de ida.
Creo que es importante elegirla durante el embarazo y en los primeros años de la infancia porque son etapas vitales, donde todo está en formación y crecimiento: los órganos son inmaduros y mucho más permeables. Después de la alimentación, la piel es el otro medio princpial a través del cual nuestros hijos e hijas reciben sustancias externas.
¿Y qué vamos a elegir darles? Creo que, con la mano en el corazón, no hace falta pensarlo ni dos segundos.
Camalotal tiene ese propósito para mí y lo siento muy profundo porque une pilares de mi vida. La familia, las generaciones, la infancia, el cuidado y lo hermosísimo de hacer llegar el amor a través de los sentidos.
Está cargado, en el sentido lindo de la palabra, y me encanta poder ofrecer algo desde esa honestidad. Ojalá te llegue.
Sofi
