¿Qué es el ayurveda? La gran pregunta... la verdad, no puede definirse con una respuesta breve o sencilla. Para mí, es una forma de observación de todo cuanto nos rodea y también de autoconocimiento. 

La palabra ayurveda proviene del sánscrito y significa conocimiento de la vida. Como filosofía y medicina, nació en la India hace más de 5000 años de la mano de los sabios védicos, quienes observaron el universo y los seres que lo habitamos. A través de sus observaciones, reconocieron cinco elementos: éter, aire, fuego, agua y tierra, que componen todo lo que existe en el universo. De estos elementos, precisamente, nacen los doshas o biotipos individuales: vata, pitta y kapha.

A partir de su rama terapéutica, el ayurveda busca prevenir y, en caso de desequilibrio, restaurar la armonía mediante herramientas como la alimentación, el ejercicio, la meditación y la fitoterapia. (Spoiler: aunque está validada por la OMS, sigue siendo desacreditada por gran parte de la comunidad científica).

Para mí, es más que un sistema médico. Es una forma de concebirnos como seres únicos e irrepetibles, intrínsecamente conectados con el todo. Integra cuerpo, mente y espíritu, y nos invita a escucharnos, reconocernos y actuar desde esa conciencia.

 

Cómo llegué al ayurveda

Todos los caminos conducen a Roma: llegué al ayurveda gracias a la maternidad. En el embarazo hice mi primera consulta con Majo Pérez Biasco, una médica ayurvédica muy querida en Paraná, y cuando nació mi hija decidimos sostener la consulta con ella, además de con su pediatra de cabecera, cada vez que la medicina alopática no nos puede dar solución. 

Entretanto, llegué a mi primer curso de cosmética y ayurveda y, más tarde, me encontré con la formación de las médicas Florencia Giecco y Sandra Fernández en Ayurveda para todas. El aprendizaje sigue y es continuo. 

Camalotal nació en el cruce entre biocosmética y ayurveda naturalmente. Desde el principio, he sentido que el cuidado de la piel es parte de un equilibrio más amplio y mi propósito es que las fórmulas puedan acompañar los diferentes doshas y momentos vitales.  

 

La piel

Ahora, ¿cómo el ayurveda puede ayudarte a conocerte más y escuchar mejor a tu piel?

Según tu biotipo, o el momento que estés trasitando en tu vida, tu piel va a tener ciertas característias asociadas a los cinco elementos. Por ejemplo, si predomina el elemento aire (vata), tu piel va a tender a la sequedad; si predomina el elemento fuego (pitta), tendrás más tendencia a la irritación y a la sensibilidad frente a estímulos; y, si predominan los elementos agua y tierra (kapha), es posible que tu piel tenga tendencia a más oleosidad o grasitud.

Entonces, si lo pensamos como un desequilibio e imaginamos una balanza, rápidamente podemos deducir que para equilibrar la sequedad necesitamos una buena hidratación; para atender la sensibilidad, principios activos antiinflamatorios y para compensar la oleosidad, mayor astringencia.  

Por supuesto, esto no significa que en una fórmula para pieles grasas no contemplemos la hidratación, ¿no?  

Algo muy maravilloso del ayurveda es que es muy intuitivo. Nos propone observarnos, escucharnos y preguntarnos: ¿qué hábitos puedo cambiar si mi piel está manifestando algun desequilibrio?

Nos invita a revisar nuestra alimentación, entendiéndola como todo lo que entra a través de nuestros sentidos: qué como, de quiénes me rodeo, qué consumo en redes, cómo están mis emociones.

Esta forma de concebir la alimentación, para mí, fue un gran antes y después porque amplía lo nutritivo mucho más allá de la ingesta oral. Y nos hace entender a la salud mucho más allá de la ausencia de enfermedad. Algunas cosas podremos cambiar y otras no. Pero sí vamos a poder equilibrar.

Ayurveda nos propone eso: sin enloquecernos, buscar restituir nuestra armonía con los recursos que tenemos alrededor.